Vuelve a estar aquí...
Que tal? - me dijo- Muy bien la verdad, bueno bien solo. Todo esta guay. Seguro? - me preguntó -. La verdad es que... no pude evitar echarte de menos pero no sabía como decírtelo, tenía miedo a molestarte. Tu nunca molestas boba - me contestó -.
Pues mi ansia de verla, abrazarla, sentirla, tenerla... eran absolutamente enormes. Tenía muchas ganas de estar con ella, que me quisiera como antes, que me tratara como antes, sin malos recuerdos, sin malas miradas, sin excusas baratas.
Tú, que estabas en los buenos y en los malos momentos. Tú que me mirabas y cada día me decías que me querías, que no temiera, que estabas ahí, que tu y solo tu me protegerías. No sabes las ganas que tenía de verte, una vez más.
Nunca te has ido de mi cabeza, como no... Has marcado mi vida, lo sabes verdad? Lo sé - me dijo - Yo también tenía ganas de verte y estar contigo.
Sus ojos me miraban con cara curiosa como siempre, diciéndome como lo había hecho, como me sentía, porque le había llamado para que volviera... Pues no podía aguantarme, tenía ganas de volver a verte y de que me aconsejarás como siempre bien has hecho.
Tengo la plena confianza que sabrás guiarme de nuevo al camino de la luz, al camino que siempre he querido, a ese lugar ideal, donde no existen las oposiciones, mejor no digo más, tu ya sabes de que hablo, verdad?
Abrázame otra vez, Ana María!