miércoles, 22 de septiembre de 2021

TE FUISTE

 No sabía del todo muy bien si alguna vez volvería a escribir como antes.


Antes, cuando me dejaba llevar tanto que mis sentimientos tenían nombre y cinco o seis acepciones. De esas veces que sin pensarlo mucho me ponía delante del ordenador y todo lo que salía era lógico y coherente. Pero hacía cuestión de unos tres años no era para nada de esa manera.


Todo seguía su curso normal excepto yo, me había visto envuelta en una espiral de egocentrismo y alegría que no tenía fin. Cuando se me ocurría pensar que todo estaba yendo demasiado bien una vocecita inútil siempre me recordaba bien alto que era por lo que había luchado tantas noches y tantos días.


Que merecía todo lo que me estaba pasando, que merecía a la persona con la que había decidido compartir mi vida, merecía mi trabajo, la casa que tenía… Lo que yo no sabía es que tu vida iba acabando… Porque es ley de vida y porque te tenías que ir.


Como si tuviese un presentimiento, pero no quise escucharlo, fui a verte las últimas semanas sin saberlo. Me encantaba cuando te preguntaba cosas que no tenían demasiado sentido y tú te inventabas toda una historia. Cuando hablabas de él como si estuviese con nosotras sentado. Como decías que el amor se construye cada día, que es algo que hay que cuidar, algo que no se tiene siempre, pero que cuando se encuentra se nota.


Que la vida a veces nos lo pone muy difícil, pero siempre nos deja ese pedacito de caramelo en la boca para que no nos falte de nada. Que aunque tu infancia, hablando mal y claro fue una mierda como una patata de grande, siempre miraste a todo el mundo con una sonrisa y eso hizo que la vida os uniese en el camino. Camino, que ni a día de hoy, os separa.


En realidad yo no quería verlo, de camino casa pensando lo peor, le pedí repetidas veces que no te llevara todavía, que no había pasado suficiente tiempo contigo, que nos dejara un poco más. Lo que yo no sabía era que ya te habías ido.


Cuando llegué y no vi tu silla, me cayó el mundo encima, como un puñetazo en toda la cara. Sentí que se me desgarraba la vida, y no exagero ni una pizca. Mi cuerpo no reaccionaba en absoluto y solo tenía en la cabeza tus manos y tu pelo. Llegó un punto en el que no podía parar de llorar hasta que me sequé. Me encontraba en estado de shock intentando asimilar todo lo que mi madre me contaba y lo que mi hermano era capaz de expresarme.


Entonces el pequeño de la casa empezó a llorar como si todavía tuviese 3 añitos y yo tuve más remedio que hacerme la fuerte abuela. Yo tuve que decirle que después de tanto tiempo separados por fin volverías a estar con el abuelo. Con quién habías deseado estar todos estos años. Y mi hermano lloró más y no paraba, y más lloraba. Y yo abuela, yo no podía parar de abrazarlo, no sabía qué hacer.


Después de algunos días evitando pensar en todo y en nada a la vez, por fin me he decidido a escribir. A expresar toda la rabia y la impotencia que tengo dentro de mí.


Porque aún llevando la fuerza de tu anillo, si no lo saco, no puedo seguir. Me pesa tanto que me ahogo, me ahogo de verdad. Se me congelan las ideas y no hay manera de reaccionar a nada. La música no me ayuda y la compañía hace que me evada más de mí misma. Te prometo que he buscado alternativas para evitar pensar o no hacerlo, pero no han servido de mucho.


Tenía miedo en volver a escribir porque pensaba que no me iban a salir las palabras, pero ya veo que sigo como siempre, que solo tengo que seguir ahí, ser constante.


Porque esta vez tú me has dado fuerzas para seguir enfrentándome a la vida, superando mis miedos y dándole la forma que yo quiero. Así que solo puedo darte las gracias.


Gracias por acompañarme todo este tiempo de mi vida, por enseñarme a escuchar y a valorar las cosas que tenemos y que somos.


Gracias por cada minuto que has pasado conmigo porque ha sido una enseñanza siempre.


Gracias por hacerte entender desde dónde estés.


Gracias por ser tú, ahora y siempre.


Te quiero mucho abuela. 

miércoles, 27 de marzo de 2019

A años luz

A años luz estás de la luna, y ten cerca la sientes. A millones de partículas estamos aunque yo te encuentro en mi cama cada noche. Observamos el mismo cielo desde la playa, y aun así miles de kilómetros nos separan.

Y que digan que la distancia no es jodida, si yo no quiero tenerla tampoco. Pero es lo que no ha tocado vivir cariño. Vivir alejados aun teniendo los corazones cerca. Y es que cómo dicen los mayas nuestros corazones siempre se han susurrado pues estaban fundidos en un abrazo eterno. Y si no, nos hubiésemos gritado, nos hubiésemos alejado hace años luz.

Es complicado ordenar tus pensamientos cuando la impotencia de algo que no puedes cambiar te invade. Que no es por ti, que es otra cosa. Que la vida se basa en momentos y en compartirlos. 

Por suerte te vi, y tú a mí. Desde lejos, pero nos vimos. Y en realidad las cosas no cambian, las sensaciones de tu piel con la mía permanecen, los pensamientos encontrados, las risas eternas, las vidas paralelas, mundos distintos... pero también la vida se trata de eso, de encontrarse con cosas que nunca habías hecho, de sentir cosas que jamas habías pensado. De vivir al límite va la cosa. Yo había empezado a pensar por dos, pero tú creo que por miedo no lo haces. 

El miedo es una sensación, que todos tenemos, y esta nos impide acercarnos a aquello que realmente deseamos. Puedo entender tu postura, pero es simple miedo. La vida también es arriesgarse y luchar por aquello que uno quiere. Los obstáculos están ubicados para ser superados y esto no es más que uno más. Si tienes miedo eres humano, pero haz las cosas que desees también con miedo. Pide ayuda, coge mi mano, agárrame fuerte... yo te sujeto, camino a tu lado, nunca dejé de hacerlo.


Hace no mucho un buen amigo me dio la clave no para empezar, sino para seguir. Seguir pensando en que nuestro futuro esta en nuestro presente, que el pasado ya ha pasado y que el futuro se vuelve presente y a su vez pasado en menos de 2 segundos.

Que la vida no espera ni desespera, simplemente pasa, que cada uno de los momentos que olvidamos son historias eternas que se quedan en nuestro pensamiento colectivo. Cada sonrisa, cada mirada, quedará en el recuerdo de nuestra conciencia, aunque no podamos acceder a ella. Así de simple, y así de complejo tener que pensar que nuestro recuerdo está en algún lugar de nuestra mente pero aún deseándolo con todas nuestras fuerzas no somos capaces ni de llegar a recordar un mínimo detalle.


Triste es crear un pensamiento que se duerme sintiendo que nunca va a poder llegar a lo que realmente desea, o no lo desea lo suficiente?  Pues los días iguales pasan, y los desiguales se quedan.

Y tú eres de esos días desiguales que vas del revés o a contracorriente pero que no tienen demasiado sentido. Tú eres todas las cosas y ninguna a la vez. De esos días que empiezan con un sol tímido pero terminan con un estallido de risas, eso eres tú. El sol en un día nublado.


Lara Marza

viernes, 19 de octubre de 2018

Demonios

Demonios sinceros, austeros. Que vienen, se quedan y se vuelven. 
Demonios de sonrisas y de llantos. 
Demonios que no tiene espera. 

De aquellos que no tienen alma, pero si regalan el corazón. 
De esos, que juegan con la muerte y temen a la vida. 
De los otros, los que no sienten sin ver y viven sin sentir. 
De los que miran más allá de si mismos, de aquellos que buscan la soledad en la compañía y cuando están solos no acompañan nada.

Demonios que no tienen final ni destino, de los que alargan su deseo hasta encontrar aliento.

De aquellos que vigilan si el orden abunda o si por el contrario los sueños nos inundan.
De esos que prefieren amar sin parar, que arrepentirse de por vida.
De los otros, los que no caen, los que fallan, los que arriesgan y ganan. De los que pierden y lo intentan sin mirar atrás.

Demonios, de aquellos, de esos, de los otros, de los que yo me he sabido aprovechar.

Lara Marza

martes, 18 de septiembre de 2018

Oscuridad

Te observo y me pierdo en ti, en tu luz y en tu oscuridad, me invaden. Siempre me invadieron a partes iguales, aunque hoy por hoy la oscuridad gana.

Gana por goleada a un montón de luces que iluminan tu sonrisa, sí, ganan. Y como parte habitual de ti, la inmensidad del universo te abruma, te desconcierta. La oscuridad ha sido parte de tu entera persona, hay veces que aflora más, y esta, es una de esas veces.

Una de las veces en la que nadie entiende que sientes, pero tu lo sientes. Que ni tu mismo sabes que pasa, pero esta pasando. E intentas buscar una explicación lógica a todo aquello que intentas ordenar pero... realmente no hay nada que ordenar. Porque cada uno le da su propio orden.

Y aunque mires al espejo y tengas la lágrimas en los ojos, contenlas hasta que en tu cuerpo entre el oxigeno suficiente como para volver a absorberlas. Respira, detiene a tu corazón que se acelera, habla contigo o no hables, evádete... Busca algo para hacer y no hagas daño a los demás. Esa parte de oscuridad de la que hablo es la que es capaz de destruir a toda persona que te da ayuda, es aquella que no sabe explicar que le ocurre, aquella que se encuentra acorralada y enmudece gritando. 

Y debo admitir que hoy mi parte oscura, también ha salido a pasear.

Lara Marza

miércoles, 25 de abril de 2018

Sí, de esas.

La verdad es que hay veces que me cuesta aceptar cosas que son tremendamente evidentes. Y no por el hecho de ser orgullosa, ni mucho menos. Aunque lo sea, es complicado de explicar.

Sin querer un día pensaste que jamás encontrarías a alguien, que todo el mundo te lastimaría, que el amor de verdad no existía, que solo era cuestión de sexo, que todo se podía controlar... Y así hasta el infinito y más allá. Empiezas a reflexionar de donde vienes y no ves el camino claro, de hecho lo ves todo oscuro, sin futuro ni presente y a veces ni pasado, por no querer recordarlo. Pasaban los días y la cabeza te estallaba, pasaban las horas y yo solo tenía ganas de dormir, dormir y dormir. Los días de verano eran cortos para mi, pues no quería que pasará otra cosa que no fuera el tiempo. Quería curarme.

No es que se pase bien intentando reconstruir- TE. Sí, a ti mismo. La verdad que es como ver que un granito de arena es toda una montaña y no sabes muy bien por donde empezar. Pero aunque parezca mentira, todo pasa.

Todo pasa, los pensamientos van desvaneciéndose poco a poco, día a día. Empiezas a brillar y a crear tu nueva coraza, porque aún hay duelo... digo duele. Y yo también cree mi coraza, la que me protegía. Me había propuesto cosas tan sencillas como no aferrarme ni a nada, ni tampoco a nadie. También cumplir retos atrasados, vivir al limite, salir, reír hasta más no poder y de igual manera llorar. Ver un amanecer o dormir en la playa, enseñar mi cuerpo y ponerme algo que jamás hubiera dicho que me pondría, ser muy descarada y no tener miedo a nada. Todas esas cosas junto a muchas más me propuse.

Pero lo que yo no sabía es que yo iba a cumplirlas y además no iba a cambiar ni un solo milímetro de mi. Parece extraño pero es así, y ahora me doy cuenta, he hecho todo lo que me propuse, he cumplido sueños, metas, he viajado, he reído, vivido, follado, comido, escuchado, mirado, nadado... pero lo que no he hecho es dejar de ser quien soy. Aún con el alma herida, he sabido crecer y recomponerme, ver las cosas y personas que nunca había visto. Hubo momentos en los que de verdad pensé que iba apagando y jamás podría sentir nada por nadie, pero, gracias vida.

Gracias por darme regalos día tras día y por hacer que mi ser nunca cambie, pero siempre desvaríe. Y aunque mi voz diga totalmente lo contrario debo admitir que soy una romántica empedernida.

Romántica de esas que le gustan los besos inesperados, las llamadas "sin ton ni son", los abrazos que traspasan fronteras, las miradas furtivas y los regalos a escondidas. Soy de esas que se emociona cuando habla de sentimientos, que escribir/decir  te quiero supone un reto, y que no hacerlo también. De las que no puede evitar rozar tu mano para comprobar que eres tú quién esta ahí y de las que se pierde en tu mirada, cuando no la ves. Sí, de esas.

Lara Marza

miércoles, 11 de abril de 2018

Una estrella

Os prometo que he tenido días mejores, de verdad y peores también pero no sé, me siento rara.

No te ha pasado nunca, que te levantas un día y no sabes muy bien porqué, sonríes y sonríes mucho, y te emocionas y no paras de vivir cada instante de tu día. Te agotas y aún así eres capaz de levantar la cabeza y sonreír una vez más. Pues en ese plan estoy.

Simplemente hay sentimientos que me abruman y hacen que mi alma se llene de miedo y otra veces me dan el empujón que necesito para seguir corriendo. ¿Corriendo hacia donde? Hacia ninguna parte y hacia todos lados, corriendo sin mirar atrás y deseando tocar el futuro, mirando donde piso sin chafar a nadie, avanzando con pasos firmes y otros inestables. Tirándome a la piscina de cabeza, llorando hasta que los ojos se hinchan, riendo hasta que la mandíbula me duele, bailando hasta acabar agotada...porque con esa intensidad lo hago todo. Con la fuerza de mi interior me expreso. Con la sensación de todo o nada, pero nunca a medias. 

Algo a medias es como un camino sin terminar, y aunque haya momentos en la vida que necesitas un "stand by" eso no significa que hayas dejado tu camino, simplemente has cogido un pequeño desvío que te ayuda a poder continuar con el camino principal con más fuerza y energía. Recuerda que no siempre hay porque ir en linea recta, muchas veces las curvas no son ni el camino más sencillo ni el más rápido pero si el que más vale la pena. Y yo creo que me he dedicado a coger todos los desvíos que he encontrado, absolutamente todos, porque parece que "lo mío" no llega nunca. 

Pensamientos desesperados salen a la luz y los más corrientes se esconden, pues no me atrevo a decir con palabras todo lo que pasa por mi cabeza, porque sin querer he aprendido a callarme, a que no siempre tengo que hablar y a que no todo el mundo responde como yo lo haría, por suerte o por desgracia, le doy mil gracias a la vida, por ponerme obstáculos. Y quiero más, que aunque esté rendida y sin fuerzas, brillaré... te enteras? Brillaré, quizás tarde días, meses, años...el tiempo no me importa, solo quiero superar cada instante y brillar más alto, más arriba... como una estrella tal vez fugaz, pero una estrella.

Lara Marza

jueves, 15 de marzo de 2018

Alguien como yo

Joder, esto no tenía que volver a pasar. Se suponía que ya había terminado con esto... que todo había acabado, que las cosas eran más sencillas, porque?

Pero lo que me molesta más de toda la historia, no es la mía y eso es más jodido todavía. Y esta vez hablo de todas esas personas que han amado alguna vez, que han sido correspondidas, que están  ilusionadas por algo o alguien, por todas esas personas que se levantan esperando el momento del día para ver a "esa persona"... y lo más importante que sea correspondida, que no haya miedos y si los hay que lo hagan con miedo. A todos y cada uno de vosotr@s, os envidio y mucho.

Os envidio a un nivel que nadie puede imaginarse. Y supongo que igual que todos habrá días mejores y días peores, los habrá. Pero os aseguro que es bastante más difícil estar en una situación donde la incertidumbre te abruma, donde tu apuestas y la otra persona no sabes si lo hace. Y de pronto parece que sí, pero luego es otra vez que no, y después ya no importas nada, y luego lo importas todo... Como es eso? Como se hace? No puedo llegar a entenderlo.

Yo, personalmente, cuando quiero o me importa alguien, lo hago saber, de una forma o de otra, pero lo hago saber. Como es eso de... ahora sí, ahora no? Yo no sé hacerlo... no se dar las cosas a medias, o te ignoro o te doy atención ambas cosas a la vez es inviable. O estás o no estás, a favor o en contra, si o no... a mi las cosas a medias no me van, y no lo harán por lo menos hasta el momento. De verdad cuesta tanto sincerarse con alguien? Hablar las cosas claras, hablar de los miedos, de lo que se quiere, de lo importante, de lo que no vale nada, de millones de cosas y también de ninguna... De verdad cuesta tanto expresarse, apostar y ver que pasa? De verdad? Bueno, es decisión de cada persona, pero la otra persona, te aseguro que se va a cansar de esperar... 

Nadie espera eternamente, todo el mundo encuentra algo diferente, donde hay conexión, pues eso sentí yo contigo, la putada de todo esto que tu haces que la conexión se corte, eres tú, quizás es que no estás preparado para conocer a alguien como yo. Y diciendo como yo, no me refiero a ni mejor ni peor. Alguien como yo... es alguien que no le importa hacer tonterías para que rías, alguien que con mirarle la cara ves que siente, alguien que se pone roja cuando habla de amor y al mismo tiempo no tiene ninguna vergüenza cuando habla de sexo, que se ríe en los momentos incómodos, alguien que da todo por los suyos (esa persona que puedes llamar a cualquier hora, te cogeré el teléfono...), alguien que tiene secuelas sentimentales, que tiene más inseguridades que nadie, pero que muchas veces expresa todo lo contrario, alguien al que le tienes que romper una coraza cerrada a cal y canto, alguien que sabe sonreír cuando esta rot@ por dentro, que ríe cuando llora desesperadamente... pero sobretodo alguien que se conoce y se quiere a si mism@.