Demonios sinceros, austeros. Que vienen, se quedan y se vuelven.
Demonios de sonrisas y de llantos.
Demonios que no tiene espera.
De aquellos que no tienen alma, pero si regalan el corazón.
De esos, que juegan con la muerte y temen a la vida.
De los otros, los que no sienten sin ver y viven sin sentir.
De los que miran más allá de si mismos, de aquellos que buscan la soledad en la compañía y cuando están solos no acompañan nada.
Demonios que no tienen final ni destino, de los que alargan su deseo hasta encontrar aliento.
De aquellos que vigilan si el orden abunda o si por el contrario los sueños nos inundan.
De esos que prefieren amar sin parar, que arrepentirse de por vida.
De los otros, los que no caen, los que fallan, los que arriesgan y ganan. De los que pierden y lo intentan sin mirar atrás.
Demonios, de aquellos, de esos, de los otros, de los que yo me he sabido aprovechar.
Lara Marza
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