jueves, 22 de junio de 2017

Ponte guap@ que nos vamos.

Tu sabes la impotencia que sientes en ese preciso instante en el que ves que te empujan hacia abajo para salir ellos a la superfície?  JODER

Sin apenas poder mirar la pantalla del pc con claridad, porque tenía sus ojos llenos de lágrimas, empezó a escribir lo que su voz callada le dictaba. Pues estaba absorta en un mar de pensamientos que no siempre tienen coherencia, pero que ella encontraba la manera de ordenarlos y que pareciera una historia. 

Poco a poco su pecho se tranquilizaba, su respiración parecía más tranquila. Aun así, de vez en cuando soltaba alguna sollozo de esos que hacen los niños pequeños después de una rabieta, y es que eso parecía. Parecía una niña pequeña con una rabieta encima, pero lo que los demás no sabían es que lo de ella no era eso. Eran espinas que atravesaban su piel, eran palabras que dañaban más que un disparo, era su pensamiento, era ella. 

Y de repente una vez medio tranquila, volvía a empezar a llorar, y sus mejillas llenas de pecas se mojaban, y sus pestañas se dormían, y en sus rojos ojos llovía. Buscaba consuelo en sus sueños, y aunque no lograba tenerlo, por lo menos se olvidaba de todo lo demás. Así que había decidido dormir, tanto cuanto pudiera, evadirse del mundo, estar sola, estar con ella.

Pues el mundo no entendía que cualquiera la buscaba para que le diera consuelo, porque ella no lo podía evitar. Pero nadie se daba cuenta que a veces ella también necesitaba ese abrazo que da cuando te ve desanimad@, esa sonrisa cómplice sin pedir nada a cambio, ese ponte guap@ que nos vamos... No esperaba ni pedía nada a cambio, solo quería aprender a ser feliz. 

Lara Marza

miércoles, 14 de junio de 2017

Entre miedos

Y sin querer estaba metida en otro lío, un lío de esos como los de los auriculares, que no sabes ni por donde empezar. 

Bien, en realidad la cosa no era tan grave. Ciertamente era miedo lo que tenía. A qué? pues a muchas cosas. Empezando por no dominar la situación. 

No era capaz de sentirse segura si no era ella quién controlaba todo. Y suena raro y feo, si. Pero era así y no había más. Era así y no lo podía remediar. Ni yo quería que lo hiciera, me gustaba así.

Pero las apariencias engañan, tu la ves vestida de diosa siempre, aunque ella nunca se ha sentido así. No duda en hacerse notar, porque la soledad le abruma. 

La soledad la cohíbe de tal manera, que no parece ella. Una extraña metida en su cuerpo, como una pelirroja sin pecas, una rosa sin pétalos, una playa sin mar... Algo extraño ocurre.

Entre miedos, corazas, lloros  y sonrisas ella vivía. Vivía a su manera, siendo así, tan suya, tan libre, tan ella.

Lara Marza