Me envuelvo en un mar de dudas, de comentarios y reacciones que no tienen sentido. Pues mi sentimiento es puro, pero me haces desfallecer cada vez que haces sentir de esa manera.
Cada vez que me acerco un poco más, tu te alejas. Tus palabras dicen lo contrario, me confundes.
Ahora sí, yo me alejo, me arropo en mi mundo, al que tu llamas fantasía, y soy yo la que no te quiere.
Con pequeños momentos y pequeños actos se demuestran las cosas, me dijeron.
Y aunque la vida pasa, veo mis sueños, mis ganas de ver más allá de mis narices se van. Por miedo a lo que pueda pasar, siempre es por miedo. Aquella vez que no tuve miedo y me vi con fuerzas para seguir adelante y salir, vivir, ver, experimentar... No puedo explicarlo, fue tan... irreal.
Me abruman pensamientos extraños, tengo mi mente hecha pedazos, palabras que vuelan en mi interior sin sentido, momentos que dejan de perseguirme.
Me ahoga pensar que puede pasar otra vez,
me jode pensar que me haría daño otra vez,
me molesta pensar que no lo soportaría otra vez.
Mi luz divaga, se une, despierta y me pide que grite. Que hable con el cielo, el me entiende. Que baile hasta quedarme sin aliento, que no derrame lágrimas por nadie, que no piense demasiado (aunque sabe que eso es imposible), que grite a los cuatro vientos todo lo que siento y que decida.
Me hace entender situaciones que no quiero, me hace crecer.
Creo que un día te di mi mano, nos soltamos alguna que otra vez. Ahora, sabemos si vamos a... Sí, a darnos la mano sin soltarla otra vez?