Ahora ya puedo decirte que me conozco y que tu lo hagas también, si quieres. Soy capaz de contarte lo malo y lo bueno de mi, lo que no tolero y lo que me preocupa. No suelo hablar de como me siento, sonará extraño pero, me siento rara.
No te prediré ayuda directamente, pero te daré señales para que comprendas que necesito. Verás que soy fácil de leer, mi cara refleja lo que llevo dentro. Soy capaz de desear una cosa con todas mis fuerzas y no encontrar caminos suficientes como para que sea perfecta, y no rendirme con ello.
Acepto como soy y los sueños que tengo, además he decidido que voy a cumpliros todos, tarde o temprano, pero todos. No me gusta quedarme con los " y si...?"
Cada uno conoce sus penas, pero yo no he venido a contar las mías, solo quiero aconsejarte una cosa, muy breve, enamórate. Sí, hazlo.
Enamórate de ti mismo, de lo que sientes y también de lo que eres.
Enamórate de tus días malos y de los buenos, de tu cada de por la mañana y de la de me voy de juerga.
Enamórate de todos y cada uno de tus complejos (porque todos tenemos).
Enamórate de la vida, de la muerte, de la luz y de la oscuridad.
Enamórate de los ataques de risa espontáneos y de las miradas de locura.
Enamórate de los que te rodean, de los que no están ya, y por supuesto, de los que vendrán.
Enamórate de un millón de cosas y de ninguna.
Pero bueno, que yo solo había venido a decirte que... ojalá te enamores.
Lara Marzá