jueves, 9 de marzo de 2017

Confía en ti

Espero que lo entiendas, si simplemente que lo entiendas. Y así, un día tras otro.

Con los pensamientos del revés empezó a escribir, con música de fondo que quizás molestaba más que inspiraba... Ella seguía fuerte, como es ella, perdón. Como la han hecho ser. Sí, fuerte.

Su mente divagaba por cientos de lugares sin llegar a ninguno, pero volviendo siempre la tierra. Esa misma tierra que la ha visto crecer, que la ha hecho persona. Ese misma que siempre, absolutamente siempre le ha dicho confía en ti misma.

Y ella eso hizo, confiar en ella misma siempre. Sin apenas notarlo, durante años habían introducido en ella una especie de veneno... Pero pasado un tiempo ella se acostumbro a el y simplemente ya no le hacía efecto. Así que un estupendo día, confió en si misma de nuevo y aquel día más que nunca. Empezó a liberarse de ese veneno que la paralizaba, empezó a gritar al mundo como era ella, también a darse cuenta de lo que quería, y así sin más, volvía a ser ella. Tan bonita cuando sonríe, tan suya cuando dice que lleva el pelo fatal, tan inesperada cuando dice una tontería en medio de una conversación seria, tan fuerte cuando con un nudo en la garganta aguanta viento y marea, tan... como siempre.

Recuerda quién eres, de donde vienes y de quién te rodeas, pero sobretodo confía siempre en ti.

Lara Marza

martes, 7 de marzo de 2017

De color miel

El color miel cubría sus ojos, con una mirada tan intensa. Era imposible no pensar que estaba mirando. Con esa faz tan seria al principio, pero con esa sonrisa tonta al final.

Con ese quiero y no puedo, con ese rostro de tener mil y una cosas en la cabeza, pero no saber por donde sacarlas.

Miraba intensamente un día y otro también, no hablaba, solo observaba. Observaba a la perfección como se movía ella, como sonreía, como decía esas tonterías estúpidas, como le devolvía las miradas medio a escondidas, intentando decirse a ella misma que no era posible lo que pasaba por su cabeza.

Así sin más, el roce de su piel blanca como la seda hizo ver que ambos sentían algo, no sabían del todo muy bien el que, pero sentían. Ansiaban estar horas y horas hablando, o simplemente haciendo nada o haciendo de todo, la cuestión era pasar tiempo juntos. Y con pocos días por delante, ellos lo sabían. Tenían demasiado claro que tenia un fin demasiado marcado, aunque lo pensaban repentinamente y al minuto siguiente era como si tuvieran toda la vida por delante. 

Mil cosas raras y extrañas pasaban entre ellos, no había limite. Escusas baratas para otros, momentos intensos y rápidos para ellos. Hablaban de hacer cosas, pero con verse tenían más que suficiente. 

Pero llegó el día, él se iba. No volverían a tener contacto, no sabrían jamás uno del otro. Y aunque la vida a veces es muy puta, de vez en cuando te manda algún regalo. Como no poder olvidar, esos ojos de color miel.

Lara Marza