Sabes el qué? Me apetece pasar una de esas tardes en las que hay risas que nunca terminan. En las que mirarse a los ojos solo es la regla, que nunca se dice, pero siempre se cumple.
Me apetece sentir que estas ahí, aún sin estarlo, notar que simplemente has escuchado lo que mi pensamiento ha dicho.
Ver sin mirar y reír sin nunca llegar a sonreír. Volar sin alas y llegar acariciar las nubes. Me apetece ser.
Rozar tu piel sin tocarla, pensar sin miedo y llorar por tonterías. Me apetece no poder explicar que me pasa y notar que no pasa nada. Que aunque el día nuevo llegue, mi sol todavía no ha salido.
Me apetece acurrucarme como una bola, y sentir que me proteges, que me abrazas con tus sueños y que me acaricias el pelo mientras duermo. Mientras dices que parezco todo lo que no soy, cuando estoy así de tranquila, que mi cabeza despierta llena de pájaros y que sino me río me pasa algo, que si no hablo por los codos es como que por dentro muero. Es como... da igual no sé explicarlo.
Es difícil intentar que los demás te comprendan, y más se complica cuando ni tu misma puedes descifrar aquello que tienen que comprender. Quizás solo sea que quieres que alguien te escuche, que no pregunte, pero que lo sientas.
A veces la mejor manera de sanar algo es, simplemente, estando. Así que, también me apetece estar.
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