sábado, 23 de enero de 2010

Un noche de ayer...

Me estabas oyendo como de costumbre sin saber escucharme. Ya no sabía, quería gritarte fuerte pero aún así no sabes, no sabías y por lo menos espero que aprendas a hacerlo, por favor...
Nunca pido nada extraño a nadie, haz eso tu por mi, si tanto dices que me amas, hazlo, escuchame.
Tenía la mente nublada con ganas de dormir, dormir y dormir. Aún con todo aquella y ganas de llorar, me mantenía en pie, escuchando una música cualquiera que no escuchaba, estaba de fondo, para concentrarme supongo, siempre lo hago.
De repente empecé a escucharla, y la cambié, la nuestra puse, nuestro verano recuerdas? Mejor, la escuchas?
Aquel día había transcurrido demasiado extraño, no sabía ni de que tenía ganas la verdad pero parecía que se apagaba y no quería otra vez no, por favor...
Tenía una sensación de angustia, de... No sé describirlo, era similar a cuando echas a una persona muchísimo de menos y sabes en tu fondo que no puede estar ahí contigo, porque no podrá estarlo nunca más, pues igual.
Era uno de esos días en el que todo va bien en general, el día perfecto, pero llegas a casa y te derrumbas por cualquier cosa. No tenía demasiada constancia del tiempo, la verdad, solo tenía ganas de escribir y expresarme, de desahogarme, de echarlo todo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario