Las noches en vela pasaba sin saber muy bien la razón de su maldito insomio. Tal vez esta cuestión no pertenecía a la parte racional de su cabeza, o quizá si, esta incógnita absorvida por pensamientos immunes iba creciendo mientras pasaban los dies, las noches, las horas...
Empezó a aprender a mirar sin ver, y a ver sin mirar. A sentir la lluvia entre sus dedos sin llegar a mojarse, a que cada detalle que perdemos por no observar se desvanece y hace que no encntremos la dirección correcta donde dirigirnos. Y esos pequeños detalles que se quedan en el aire, suspendidos bajo un mar de incertidumbre, bajo cientos de miles de preocupaciones consumidas, bajo millones de palabras desvanecidas por la niebla de nuestros pensamientos. Quizás y solo quizás, una vez en nuestra vida sabremos apreciar esos detalles, esa parte tan importante que nos perdemos día a día. Pasamos todos los días por la misma calle, hacemos la misma ruta o similar para ir a estudiar/trabajar u otras actividades. Esta bién, conocemos el camino no? Perfecto, parenomos a observar los detalles de las partes altas de las casas, porque una tienda duper "cool" arriba tiene una casa con historia.
Porque caminamos tan rápido que no podemos recapacitar en la historia de cada lugar?
No me refiero a lugares exoticos que debamos estudiar... No, no, simplemente fijarnos, mirar y ver aquello que no hemos visto nunca, ir más allà de la condición material. Crear una história verdadera o ficticia da igual, la idea es aprender a pensar.
Aprender a ser historia, a crear, reflexionar y poder imaginar.
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