martes, 17 de noviembre de 2015

Tu, contigo.

Y con la mirada bajita, ella levantó la cabeza. Que bonita parecía a la luz de la una, pues sus labios brillaban con una calidez sorprendente (sobretodo porque estábamos en pleno diciembre).

Con el frío metido entre los dedos mi cabeza se paró a preguntarse que debía hacer y como debía seguir. Si la vida había esperado algo mejor o si tal vez esto solo era una prueba más Aún confusa mis piernas emprendieron el camino de nuevo.

Que calles ya, pesado, me molestas! Puto móvil... Que si ring, que si rong... a tomar vientos. Y sin pensármelo dos veces pulse el botón de apagar. Ay! Ha sido sin querer, es que no tenia cobertura, es que no tenía Internet... NO COÑO ES QUE QUIERO QUE ME DEJÉIS EN PAZ!

Que es un día de esos en el que no e apetece que te mareen, que sabes que tienes a mucha gente, que se lo agradeces mogollón pero coño que te estén diciendo siempre si estas bien o no... al final cansa. Que si igual no te lo dijeran te quejarías también, pues si pero eso es otro asunto.

Con la nariz apunto de parecer un tomatito cherry, decidí irme. Sí, así sin más. Mire hacia delante, me hice una sonrisa mentalmente y empecé a vaguear sin rumbo pero sabiendo por donde pisaba. Esta calle, esta otra, derecha, abajo, escaleras, arriba, izquierda, pasadizo, parque, puerto, hierva, asfalto... Y sin darme prácticamente cuenta terminé en un lugar que no sabía ni que existía... Si, y que rara me sentía.

Y la verdad es que quiero una vida para mí, no para hacer lo que se supone que se debe hacer. Una vida para hacer lo que yo quiera, cuando yo quiera y porque quiera en ese momento. Porque si necesito irme sola, que pueda hacer, porque si necesito abrazarte poder hacerlo, pero si necesito pensar (escribir) pueda hacerlo. Y que mis pensamientos no perturben los tuyos ni los de nadie, porque son míos y solo míos.

Y tampoco nadie sabrá a que me refiero exactamente, porque cada uno tiene su historia, y cada uno interpreta de una manera, pero lo mejor de poder escribir, es que cada persona que lea esto, se identificara con un momento en concreto y lo recordara. Y lo hará contenta o triste pero lo hará. 

No quiero llevarte a un mundo que no comprendas, pues mis palabras se elevan. Pero tampoco quiero que juzgues aquello que no sabes ni apreciar. Que no quieres hacerlo perfecto, no lo hagas, pero no juzgues algo que no sabes que es y como te hace sentir.

Quiero verte guardar silencio en una noche clara y sonreír al mismo tiempo con la luz del atardecer, quiero que levantes la cabeza y que le digas al mundo lo mucho que te quieres y que sabes vivir, tu, contigo.

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