lunes, 22 de enero de 2018

Quiérete!

En primer lugar, quiérete!

Quiero decir, quiérete de todas y cada una de las formas que conozcas y de las que no conozcas también. Explora, siente, averigua, investígate...

Quererte significa permitirte todo aquello que necesitas y valorar todo lo que quieres cerca de ti. También tiene que ver con lo que tu piel dice, con lo que tu cabeza siente o con lo que tu corazón late fuerte.

Hay que darse cuenta de las cosas que la vida nos ofrece, las ganas de vivir y también de las oportunidades. Quererse también significa aprovechar cada una de esas ocasiones que nos brinda la vida, exprimirlas al máximo y después aprender de ellas. También hablo de dolor, el sufrir en cierta manera también es quererse, porque tu mente y tu cuerpo se liberan, se están curando, necesitan soltar  toda la mierda que tienes acumulada, y eso, también es quererse.

Amarse, mirarte al espejo y verte, y no hablo de físicamente, hablo de ti, verte a ti como persona, a ti como amas cada poro de tu piel, amas como piensas, como eres... Amas tu forma de ser, amas tus caras al reír y de la misma forma al llorar. Y amas a tu cuerpo también, cada uno de tus lunares, cada cicatriz que tu piel alberga tiene una historia completamente diferente, la cual tu recuerdas sin apenas darte cuenta cada vez que tus manos la acarician. 

Valorar qué necesitamos no es una tarea fácil, hay personas que tienen más facilidad para realmente ver que necesitan en su vida, aunque creo que eso va ligado a la cuestión de que quieres en tu vida.
No siempre tenemos todo lo que necesitamos ni tampoco lo que queremos, pero es equilibrio. La fina linea que hay entre ambos conceptos hace que juguemos despacio y pensemos muy bien las cartas que queremos echar en la mesa, y aunque no siempre ganemos, siempre aprendemos, y aprender también significa quererse.

Lara Marza

sábado, 20 de enero de 2018

Tal cual, como suene

No era la primera vez que tenía esas sensaciones en mi cuerpo. Durante mucho tiempo las tuve... y gané. Gané todas y cada una de las veces que no me dejé caer, gané el día en que grité al mundo quién quería ser.

La cuestión es que han vuelto, vuelvo a revivir sensaciones que no me gustan, a tener inseguridades de más, a respirar como no es debido, a estresarme por cosas que aun están por venir, por no aclarar ciertos temas, por dejarlos morir...

Y yo si que muero lentamente cuando tu no me escuchas, si me oyes, creo. Como bien sabemos, todo en esta vida tiene sus acciones y sus efectos. Entonces sería irreal que a una acción no le correspondiera una reacción no? Pues, aunque suene fantástico, si que es real. 

Muchas veces no entiendo el hecho de que una persona pueda callarse algo que quiere gritar, o pueda no reaccionar a algo simplemente por comodidad, enserio? Pero como hemos llegado a este punto?

Ahora mismo tengo mil preguntas en la cabeza que ni con los años se pasarían. Sé que el cerebro humano es muy complejo y por su misma complejidad lo adoro. Lo adoro y no lo entiendo. 

No quiero, sentirme vulnerable si no tengo claro si me vas a sujetar. Tampoco, que no insistas. Ni siquiera que digas cosas que no sientes. En absoluto, que hagas cosas que no quieres. Lo único que quiero es sinceridad, te lo he dicho millones de veces, dilo tal cual, como suene.

lunes, 15 de enero de 2018

Deja los cuentos de hadas

Pero vamos a ver... empecemos otra vez la historia... Como te has vuelto tan ingenua otra vez? 
Por un momento me había convencido de que todo iba a salir bien, si, por una vez después de tanto tiempo parecía que mi suerte estaba cambiando.

Aunque bueno, como siempre hablé demasiado rápido. Las cosas nunca han sido fáciles en ese aspecto y menos cuando estoy yo por medio. Digamos que soy igual de clara que de complicada, para entendernos.

Lo fuerte es que mi vida y mi forma de pensar en cuestión de un mes habían cambiado totalmente, empezaba a sentir cosas, yo? cosas? Hasta ahora lo único que había sentido era hambre. Cosas de esas que no puedes explicar, ni tampoco cuentas a nadie. Durante mucho tiempo no me he permitido el lujo de poder sentirme de ese modo, esto es difícil de explicar pero es así.

Una misma se protege, la coraza que la envuelve la hace fuerte, pues eso tengo, eso me pasa y va muy lentamente.

Debo de dejar fluir mis sentimientos poco a poco, debo dosificar las porciones de mi que ofrezco, he de aprender a frenar, a no correr enseguida, evitar la focalización en exceso... eso, creo que es lo que me mata poco a poco. No quiero vivir más en cuentos de hadas.

P.D.: Wild and free

Lara Marza 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Ojalá te enamores.

Ahora ya puedo decirte que me conozco y que tu lo hagas también, si quieres. Soy capaz de contarte lo malo y lo bueno de mi, lo que no tolero y lo que me preocupa. No suelo hablar de como me siento, sonará extraño pero, me siento rara.

No te prediré ayuda directamente, pero te daré señales para que comprendas que necesito. Verás que soy fácil de leer, mi cara refleja lo que llevo dentro. Soy capaz de desear una cosa con todas mis fuerzas y no encontrar caminos suficientes como para que sea perfecta, y no rendirme con ello.

Acepto como soy y los sueños que tengo, además he decidido que voy a cumpliros todos, tarde o temprano, pero todos. No me gusta quedarme con los " y si...?"

Cada uno conoce sus penas, pero yo no he venido a contar las mías, solo quiero aconsejarte una cosa, muy breve, enamórate. Sí, hazlo.

Enamórate de ti mismo, de lo que sientes y también de lo que eres.

Enamórate de tus días malos y de los buenos, de tu cada de por la mañana y de la de me voy de juerga.

Enamórate de todos y cada uno de tus complejos (porque todos tenemos).

Enamórate de la vida, de la muerte, de la luz y de la oscuridad.

Enamórate de los ataques de risa espontáneos y de las miradas de locura.

Enamórate de los que te rodean, de los que no están ya, y por supuesto, de los que vendrán.

Enamórate de un millón de cosas y de ninguna.


Pero bueno, que yo solo había venido a decirte que... ojalá te enamores.



Lara Marzá

jueves, 19 de octubre de 2017

Me apetece

Sabes el qué? Me apetece pasar una de esas tardes en las que hay risas que nunca terminan.  En las que mirarse a los ojos solo es la regla, que nunca se dice, pero siempre se cumple.

Me apetece sentir que estas ahí, aún sin estarlo, notar que simplemente has escuchado lo que mi pensamiento ha dicho.

Ver sin mirar y reír sin nunca llegar a sonreír. Volar sin alas y llegar acariciar las nubes. Me apetece ser.

Rozar tu piel sin tocarla, pensar sin miedo y llorar por tonterías. Me apetece no poder explicar que me pasa y notar que no pasa nada. Que aunque el día nuevo llegue, mi sol todavía no ha salido. 

Me apetece acurrucarme como una bola, y sentir que me proteges, que me abrazas con tus sueños y que me acaricias el pelo mientras duermo. Mientras dices que parezco todo lo que no soy, cuando estoy así de tranquila, que mi cabeza despierta llena de pájaros y que sino me río me pasa algo, que si no hablo por los codos es como que por dentro muero. Es como... da igual no sé explicarlo.

Es difícil intentar que los demás te comprendan, y más se complica cuando ni tu misma puedes descifrar aquello que tienen que comprender. Quizás solo sea que quieres que alguien te escuche, que no pregunte, pero que lo sientas.

A veces la mejor manera de sanar algo es, simplemente, estando. Así que, también me apetece estar.

jueves, 22 de junio de 2017

Ponte guap@ que nos vamos.

Tu sabes la impotencia que sientes en ese preciso instante en el que ves que te empujan hacia abajo para salir ellos a la superfície?  JODER

Sin apenas poder mirar la pantalla del pc con claridad, porque tenía sus ojos llenos de lágrimas, empezó a escribir lo que su voz callada le dictaba. Pues estaba absorta en un mar de pensamientos que no siempre tienen coherencia, pero que ella encontraba la manera de ordenarlos y que pareciera una historia. 

Poco a poco su pecho se tranquilizaba, su respiración parecía más tranquila. Aun así, de vez en cuando soltaba alguna sollozo de esos que hacen los niños pequeños después de una rabieta, y es que eso parecía. Parecía una niña pequeña con una rabieta encima, pero lo que los demás no sabían es que lo de ella no era eso. Eran espinas que atravesaban su piel, eran palabras que dañaban más que un disparo, era su pensamiento, era ella. 

Y de repente una vez medio tranquila, volvía a empezar a llorar, y sus mejillas llenas de pecas se mojaban, y sus pestañas se dormían, y en sus rojos ojos llovía. Buscaba consuelo en sus sueños, y aunque no lograba tenerlo, por lo menos se olvidaba de todo lo demás. Así que había decidido dormir, tanto cuanto pudiera, evadirse del mundo, estar sola, estar con ella.

Pues el mundo no entendía que cualquiera la buscaba para que le diera consuelo, porque ella no lo podía evitar. Pero nadie se daba cuenta que a veces ella también necesitaba ese abrazo que da cuando te ve desanimad@, esa sonrisa cómplice sin pedir nada a cambio, ese ponte guap@ que nos vamos... No esperaba ni pedía nada a cambio, solo quería aprender a ser feliz. 

Lara Marza

miércoles, 14 de junio de 2017

Entre miedos

Y sin querer estaba metida en otro lío, un lío de esos como los de los auriculares, que no sabes ni por donde empezar. 

Bien, en realidad la cosa no era tan grave. Ciertamente era miedo lo que tenía. A qué? pues a muchas cosas. Empezando por no dominar la situación. 

No era capaz de sentirse segura si no era ella quién controlaba todo. Y suena raro y feo, si. Pero era así y no había más. Era así y no lo podía remediar. Ni yo quería que lo hiciera, me gustaba así.

Pero las apariencias engañan, tu la ves vestida de diosa siempre, aunque ella nunca se ha sentido así. No duda en hacerse notar, porque la soledad le abruma. 

La soledad la cohíbe de tal manera, que no parece ella. Una extraña metida en su cuerpo, como una pelirroja sin pecas, una rosa sin pétalos, una playa sin mar... Algo extraño ocurre.

Entre miedos, corazas, lloros  y sonrisas ella vivía. Vivía a su manera, siendo así, tan suya, tan libre, tan ella.

Lara Marza