Con los ojos medio cerrados, no quería despertar. Sabía que si la luz era capaz de entrar en mi iba a amanecer.
Pero como soy una torpe y eso de tener cuidado no se me da del todo bien, la luz entró. Mis párpados se abrieron y mis pupilas se redujeron. No paraba de bostezar pues había tenido un día duro. Con muchas cosas en la cabeza, solo pensé en escribir. Sentarme y escribir.
Ver las pocas palabras que podía extraer de mi ser. Valorar la fluidez mental después de estar una semana entera sin parar. Mi cuerpo necesita un respiro, aunque en ocasiones hace amagos de tener energía de sobra.
Ayer, por ejemplo, me sentí muy torpe, mucho. De esas ocasiones en las que piensas... quién me mandaría a mi meterme en este fregado. Que disfruto mucho si, pero el no poder mejorar y avanzar, con lo perfeccionista que soy, me supera. Que quizás sea y quién no vea que mejoro, pero para mí es poco. Me siento impotente al ver que no puedo llegar...
Y así estamos, con un poco de desorden.
Lara Marza
Lara Marza
No hay comentarios:
Publicar un comentario