Llegó el momento, ahora sí. Me sentía vacía, con ganas de todo y de nada a la vez.
Con el pensamiento en todas partes y a la vez solo en una.
Con el corazón acelerado cada vez que te pensaba, con cada recuerdo.
Tenía hambre todo el tiempo, pero no ganas de comer, sentía una sed constante y supongo que sería que mi cuerpo pretendía engañar a mi pensamiento.
Pero los días pasabas y las noches desesperaban. Pues solo dormir me aliviaba, si es que me dejabas conciliar el sueño. Tenía ganas de ti y a la vez de matarte.
Tenía ganas de sentirme querida, un abrazo de esos que rompen esquemas, una mirada de complicidad que lo dice todo. Pues todo eran recuerdos.
Me sentía frágil, como una muñequita de cristal... pero ya no!
Lara Marza
Lara Marza
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