jueves, 19 de octubre de 2017

Me apetece

Sabes el qué? Me apetece pasar una de esas tardes en las que hay risas que nunca terminan.  En las que mirarse a los ojos solo es la regla, que nunca se dice, pero siempre se cumple.

Me apetece sentir que estas ahí, aún sin estarlo, notar que simplemente has escuchado lo que mi pensamiento ha dicho.

Ver sin mirar y reír sin nunca llegar a sonreír. Volar sin alas y llegar acariciar las nubes. Me apetece ser.

Rozar tu piel sin tocarla, pensar sin miedo y llorar por tonterías. Me apetece no poder explicar que me pasa y notar que no pasa nada. Que aunque el día nuevo llegue, mi sol todavía no ha salido. 

Me apetece acurrucarme como una bola, y sentir que me proteges, que me abrazas con tus sueños y que me acaricias el pelo mientras duermo. Mientras dices que parezco todo lo que no soy, cuando estoy así de tranquila, que mi cabeza despierta llena de pájaros y que sino me río me pasa algo, que si no hablo por los codos es como que por dentro muero. Es como... da igual no sé explicarlo.

Es difícil intentar que los demás te comprendan, y más se complica cuando ni tu misma puedes descifrar aquello que tienen que comprender. Quizás solo sea que quieres que alguien te escuche, que no pregunte, pero que lo sientas.

A veces la mejor manera de sanar algo es, simplemente, estando. Así que, también me apetece estar.

jueves, 22 de junio de 2017

Ponte guap@ que nos vamos.

Tu sabes la impotencia que sientes en ese preciso instante en el que ves que te empujan hacia abajo para salir ellos a la superfície?  JODER

Sin apenas poder mirar la pantalla del pc con claridad, porque tenía sus ojos llenos de lágrimas, empezó a escribir lo que su voz callada le dictaba. Pues estaba absorta en un mar de pensamientos que no siempre tienen coherencia, pero que ella encontraba la manera de ordenarlos y que pareciera una historia. 

Poco a poco su pecho se tranquilizaba, su respiración parecía más tranquila. Aun así, de vez en cuando soltaba alguna sollozo de esos que hacen los niños pequeños después de una rabieta, y es que eso parecía. Parecía una niña pequeña con una rabieta encima, pero lo que los demás no sabían es que lo de ella no era eso. Eran espinas que atravesaban su piel, eran palabras que dañaban más que un disparo, era su pensamiento, era ella. 

Y de repente una vez medio tranquila, volvía a empezar a llorar, y sus mejillas llenas de pecas se mojaban, y sus pestañas se dormían, y en sus rojos ojos llovía. Buscaba consuelo en sus sueños, y aunque no lograba tenerlo, por lo menos se olvidaba de todo lo demás. Así que había decidido dormir, tanto cuanto pudiera, evadirse del mundo, estar sola, estar con ella.

Pues el mundo no entendía que cualquiera la buscaba para que le diera consuelo, porque ella no lo podía evitar. Pero nadie se daba cuenta que a veces ella también necesitaba ese abrazo que da cuando te ve desanimad@, esa sonrisa cómplice sin pedir nada a cambio, ese ponte guap@ que nos vamos... No esperaba ni pedía nada a cambio, solo quería aprender a ser feliz. 

Lara Marza

miércoles, 14 de junio de 2017

Entre miedos

Y sin querer estaba metida en otro lío, un lío de esos como los de los auriculares, que no sabes ni por donde empezar. 

Bien, en realidad la cosa no era tan grave. Ciertamente era miedo lo que tenía. A qué? pues a muchas cosas. Empezando por no dominar la situación. 

No era capaz de sentirse segura si no era ella quién controlaba todo. Y suena raro y feo, si. Pero era así y no había más. Era así y no lo podía remediar. Ni yo quería que lo hiciera, me gustaba así.

Pero las apariencias engañan, tu la ves vestida de diosa siempre, aunque ella nunca se ha sentido así. No duda en hacerse notar, porque la soledad le abruma. 

La soledad la cohíbe de tal manera, que no parece ella. Una extraña metida en su cuerpo, como una pelirroja sin pecas, una rosa sin pétalos, una playa sin mar... Algo extraño ocurre.

Entre miedos, corazas, lloros  y sonrisas ella vivía. Vivía a su manera, siendo así, tan suya, tan libre, tan ella.

Lara Marza

martes, 2 de mayo de 2017

Ella era así

Ella era así. Llegaba sin previo aviso y se iba de igual manera. Aunque sobretodo, siempre se guiaba por las sensaciones de su piel.

Estaba claro que su pensamiento nunca era demasiado claro. Y como tantas veces había dicho su madre, "tu cerebro va más rápido que tu voz". 

Sentía demasiadas cosas a la vez. Un toque de desconfianza en cada palabra la hacían volver al mundo real. Donde las mentiras existían y no podía soportarlas. 

Quizás se sentía demasiado insegura en ciertos momentos, aunque siempre sacaba una sonrisa que alegraba a todo el mundo. Su vitalidad y su coraje para ver las cosas de otra manera, su gracia para hacer reír a aquellos que la rodean... sin duda era ella.

También ha aprendido a ver las cosas con perspectiva, a irse de dónde no la valoran y a aceptar derrotas. A resurgir de sus cenizas de forma constante, a vivir cada minuto al máximo, a ser más ella.

Y sin pensarlo más, ella era así.


Lara Marza

jueves, 9 de marzo de 2017

Confía en ti

Espero que lo entiendas, si simplemente que lo entiendas. Y así, un día tras otro.

Con los pensamientos del revés empezó a escribir, con música de fondo que quizás molestaba más que inspiraba... Ella seguía fuerte, como es ella, perdón. Como la han hecho ser. Sí, fuerte.

Su mente divagaba por cientos de lugares sin llegar a ninguno, pero volviendo siempre la tierra. Esa misma tierra que la ha visto crecer, que la ha hecho persona. Ese misma que siempre, absolutamente siempre le ha dicho confía en ti misma.

Y ella eso hizo, confiar en ella misma siempre. Sin apenas notarlo, durante años habían introducido en ella una especie de veneno... Pero pasado un tiempo ella se acostumbro a el y simplemente ya no le hacía efecto. Así que un estupendo día, confió en si misma de nuevo y aquel día más que nunca. Empezó a liberarse de ese veneno que la paralizaba, empezó a gritar al mundo como era ella, también a darse cuenta de lo que quería, y así sin más, volvía a ser ella. Tan bonita cuando sonríe, tan suya cuando dice que lleva el pelo fatal, tan inesperada cuando dice una tontería en medio de una conversación seria, tan fuerte cuando con un nudo en la garganta aguanta viento y marea, tan... como siempre.

Recuerda quién eres, de donde vienes y de quién te rodeas, pero sobretodo confía siempre en ti.

Lara Marza

martes, 7 de marzo de 2017

De color miel

El color miel cubría sus ojos, con una mirada tan intensa. Era imposible no pensar que estaba mirando. Con esa faz tan seria al principio, pero con esa sonrisa tonta al final.

Con ese quiero y no puedo, con ese rostro de tener mil y una cosas en la cabeza, pero no saber por donde sacarlas.

Miraba intensamente un día y otro también, no hablaba, solo observaba. Observaba a la perfección como se movía ella, como sonreía, como decía esas tonterías estúpidas, como le devolvía las miradas medio a escondidas, intentando decirse a ella misma que no era posible lo que pasaba por su cabeza.

Así sin más, el roce de su piel blanca como la seda hizo ver que ambos sentían algo, no sabían del todo muy bien el que, pero sentían. Ansiaban estar horas y horas hablando, o simplemente haciendo nada o haciendo de todo, la cuestión era pasar tiempo juntos. Y con pocos días por delante, ellos lo sabían. Tenían demasiado claro que tenia un fin demasiado marcado, aunque lo pensaban repentinamente y al minuto siguiente era como si tuvieran toda la vida por delante. 

Mil cosas raras y extrañas pasaban entre ellos, no había limite. Escusas baratas para otros, momentos intensos y rápidos para ellos. Hablaban de hacer cosas, pero con verse tenían más que suficiente. 

Pero llegó el día, él se iba. No volverían a tener contacto, no sabrían jamás uno del otro. Y aunque la vida a veces es muy puta, de vez en cuando te manda algún regalo. Como no poder olvidar, esos ojos de color miel.

Lara Marza

domingo, 5 de febrero de 2017

Su piel

Su piel, como todas imperfecta. Aunque esas imperfecciones la hacían única. Tan tersa y suave que solo incitaba a tocarla.

Rozar cada milímetro de su piel. Llena de pecas estaba, y yo solo tenía ganas de tocarla, de explorar con detalle cada uno de esos lunares que ella intentaba ocultar. Decía que al natural estaba fea, aunque lo que ella no sabía es que era cuando más me apetecía que fuera ella.

Tan rebelde, tan suya. Con esa sonrisa en la cara, entre vergüenza y sinvergüenza. Con la mirada picarona que no puede evitar poner. Diciendo tonterías a más no poder, tonterías de esas que no tienen sentido alguno pero si ella las dice no hay quién resista sin reír. Su risa pegajosa, que la mayoría de veces parece que se vaya a ahogar de lo a gusto que se ríe. 

Como no, así es ella. Intensa, rebelde, fuerte... como su piel.

Lara Marza